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Aborto e inicio de la vida

Análisis crítico

Los proyectos de legalización del aborto generalmente soslayan la consideración del problema del comienzo de la vida humana y el estatuto del embrión. Al respecto, se trata de una cuestión central, en tanto el aborto se configura como la conducta de eliminar al ser humano en su etapa prenatal. Se trata, por tanto, de determinar si ese ser que se desarrolla en el vientre materno desde la fecundación es un ser humano y, por tanto, tiene la dignidad propia de la persona humana. En este sentido, realizaremos un análisis de las principales posturas existentes

¿Un simple conjunto de células?

Algunas posturas sostienen que el embrión sería un simple conjunto de células sin entidad ontológica y simplemente en contacto unas con otras, sin que pueda hablarse de una “individualidad”.

En realidad, la evidencia biológica ha contradicho esta postura, pues demuestra que desde la unión de óvulo y espermatozoide, se forma una nueva “unidad” que se desarrolla con autonomía, coordinación y gradualidad. Científicos españoles han demostrado que desde el mismo momento de la constitución del cigoto se establecen unos ejes en la estructura morfológica del embrión unicelular que tienen incidencia en todo el desarrollo posterior: “el cigoto se constituye como una célula polarizada y por ello su primera división se realiza con el plano fijado por el polo heredado del óvulo y el punto de entrada del espermio. Esta primera división influye en el destino de cada célula, determinando en qué medida participará en los tejidos del cuerpo y en los tejidos extraembrionarios. En este sentido, se puede afirmar que hay una memoria del primer crecimiento en la vida” .

¿Pre-embrión hasta el día 14?

Otras posiciones sobre el inicio de la vida humana afirman que recién con la aparición, hacia el día 14, de la estría primitiva se configura el “cuerpo” del embrión.  Esta postura es la que ha dado origen al término “pre-embrión” para designar al embrión humano desde el momento de la fertilización hasta el día 14 de su desarrollo.

En realidad, se trata de una definición arbitraria, que desconoce que en la aparición de la “línea primitiva” no se produce ningún hecho que altere la esencia del ser humano ya presente desde el momento de la fecundación. Como afirma Elio Sgreccia, siguiendo a A. Serra, “la línea primitiva no representa sino el punto de llegada de un proceso ordenado secuencialmente, sin soluciones de continuidad, que se inicia desde el momento en que se formó el cigoto… Esta no aparece en modo alguno de improviso como desde el exterior”.

¿Qué pasa si el embrión se divide en gemelos?

Una postura muy difundida señala que como el embrión hasta el día 14 podría dividirse y formar gemelos (gemelación monocigótica), entonces no se puede afirmar que haya “un solo” individuo humano.

En realidad, Serra y Colombo destacan que esta posibilidad es realmente rara y que el 99-99,6% de los cigotos se desarrollan como un solo individuo. Por otra parte, la división que pudiera producirse genera un nuevo individuo con su desarrollo independiente, sin que ello afecte al desarrollo del primer ser humano que ha sufrido esta “separación” de una parte de sí. Es decir, el embrión está de por sí determinado a desarrollarse como un único individuo. No se trata de un embrión que se convierte en dos, sino de un embrión que surge de otro.

¿No es necesaria la implantación para el desarrollo?

Para otras posturas, el embrión no es ser personal hasta la implantación, resaltando la importancia de esta vinculación entre embrión y la madre como condición necesaria para el desarrollo.

En realidad, la implantación sólo importa un cambio en el lugar donde se desarrolla el embrión sin que haya existido un cambio ontológico en el ser que está creciendo.

¿Qué sucede si dos embriones se fusionan (hibridación)?

Señalan algunos autores que, dado que existe la posibilidad de que dos células fecundadas en los primeros estadios de desarrollo se fundan dando origen a un único individuo, no se puede hablar de ser humano individual hasta la implantación.

En realidad, este hecho confirma que cada uno de los cigotos se desarrollaba en forma autónoma y según un programa definido, pero la intervención de una causa externa provoca el fin de una existencia y la continuidad de otra. Ello no autoriza a decir que no había desde el inicio individualidad.

¿Comienza la existencia de la persona con la aparición del sistema nervioso?

Sostiene esta teoría que el embrión no es persona hasta la formación del sistema nervioso central (alrededor de la 8va. semana de gestación).

En realidad, sin ninguna duda un cerebro funcionando tiene un rol esencial como “centro crítico de unidad” cuando el sujeto humano está formado. Pero la situación es totalmente diversa en el embrión. En verdad, durante el estadío embrional, hay una intensa relación entre células, tejidos y órganos que testimonia la unidad morfofuncional. Por otra parte, el hecho de que el hombre sea “racional” no significa que pueda identificarse al ser humano con una de sus funciones, la cerebral. El embrión, aún cuando no se haya formado aún su sistema nervioso, es plenamente un ser humano.

¿No tiene que ser viable el embrión para ser persona?

Para otra teoría, el Estado puede limitar el aborto recién cuando el feto puede sobrevivir fuera del útero materno. Es la teoría de la viabilidad, expresada por muchos países y por la Corte Suprema Estados Unidos en el caso “Roe vs. Wade” del año 1973.

Pero en realidad desde el momento en que surge un nuevo ser humano se lo debe respetar tanto a él como a sus derechos, más aun si es tan indefenso que no puede vivir sin la ayuda de su madre. Es discriminatorio proteger al débil sólo si puede valerse por sí mismo. Por otra parte el aborto es siempre un atentado contra la vida y nunca puede ser un derecho.

Conclusión

Los desarrollos precedentes permiten concluir que, si bien los proyectos de ley quieren eludir el tema del inicio de la vida, existe evidencia de la biología y la genética que confirman que desde la concepción el nuevo ser es un ser humano merecedor del respeto debido a la persona humana. Desde la unión de óvulo y espermatozoide se inicia la aventura de un nuevo individuo de la especie humana, que como tal merece el reconocimiento de su personalidad.

Es elocuente en tal sentido el testimonio del Dr. Bernard Nathanson, quien luego de muchos años de dedicación a la “industria del aborto”, ante la contemplación de la realidad del niño por nacer en las primeras ecografías, abandonó por completo la realización de este crimen y se dedicó a promover el respeto a la vida de cada ser humano desde su concepción.

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