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Crece en los Países Bajos el número de muertes por eutanasia

La publicación científica The Lancet publicó en su edición del 11 de julio de 2012 un esperado meta-estudio sobre la práctica de la y las prácticas de terminación de la vida en los Países Bajos. Se puede advertir que la ley de Terminación dela Vida a Petición Propia y del Auxilio al Suicida, que lleva el nº 26.691 y entrare en vigor el primero de abril del año 2.002 en Holanda, ha dado como consecuencia la pérdida de una vasta y creciente cantidad de vidas humanas.

En este sentido, en los pasados meses, los medios de comunicación de los Países Bajos informaron que el número de muertes reportadas sólo por Eutanasia en 2011, aumentó respecto del año anterior en un 18 %: alcanzando una cifra de 3.695 personas fallecidas por la citada causa. Y que la cantidad de muertes acaecidas por Suicidio Asistido- no integrantes de las estadísticas oficiales de la eutanasia-, es probable que haya alcanzado en el año 2.011 la cantidad de 226.

Tales cifras son consecuentes con el constante aumento de casos devenidos en los últimos años: así la cantidad de muertes ocurridas por Eutanasia ha sido de 3.136 para el año 2.010, 2.636 del año 2.009, 2.331 del año 2.008, 2.120 para el año 2.007 y 1.923 del año 2.006.  Otro aspecto que preocupa es que, según el estudio realizado por The Lancet, no todas las muertes por Eutanasia son reportadas; conociéndose que en el año 2.010 el 23% de tales defunciones no fueron informadas a las autoridades oficiales correspondientes.

La puesta en práctica de la normativa legal, que permite “la ayuda deliberada a una persona a suicidarse o facilitarle los medios necesarios a tal fin efectuada por el médico” y bajo ciertas condiciones –como la petición voluntaria y bien meditada del paciente-. ha sido fuente legitimadora de casos más allá de lo que la misma norma indica.

Es que se ha interpretado que no sólo “el padecimiento físico insoportable del paciente y sin esperanzas de mejoría”, es suficiente a los fines de proceder al acto eutanásico, sino que la solicitud podría proceder ante el mero padecimiento moral o espiritual de éste.  Es por ello que en el mes de Marzo el gobierno de Holanda decidió destinar equipos móviles de médicos cuya función es satisfacer las demandas de muertes por eutanasia en los casos de personas con discapacidad, depresión crónica, demencia y Alzheimer.

Por otro lado, el hecho de que la ley no requiera que la enfermedad del paciente sea terminal, junto con el requisito relativo a la carencia de “esperanza de mejoría”, llevan a admitir el pedido de eutanasia de aquellos pacientes, cuya enfermedad es crónica considerada incurable -como la diabetes-.

Otras inquietudes que se revelan es el incremento de la tasa de sedación profunda continua -que ha ido incidiendo significativamente en las muertes por eutanasia- y el desaliento que la ley promueve de los cuidados paliativos, como medio moralmente legítimo para sobrellevar el sufrimiento.

Por otra parte, el requisito de “petición voluntaria y bien meditada del paciente” resulta muy difícil de verificar, pues la voluntad aparece como viciada debido a la propia enfermedad que se padece o por el sufrimiento o depresión que la misma suele traer aparejada.

La sanción y vigencia de la referida ley es reprochable desde el punto de vista ético, jurídico y social, por cuanto permite acabar en forma voluntaria con la vida de un paciente violando, además del derecho innegable a la vida, la obligación de preservar la vida humana que es connatural al ejercicio de la medicina. La atribución ejercida por el legislador de posibilitar dar muerte a una persona, además de menoscabar la dignidad humana y constituir una herramienta de poder en desmedro de los más débiles, ha generado la perpetración de abusos en tales prácticas que van más allá de los requisitos de procedencia normativos y que afectan a grandes grupos de personas que temen ser víctimas de la eutanasia, en contra de su voluntad.

Informe elaborado por María Milagros Berti García y Bernardita Berti García

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