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Acompañar la vida: Nuevas responsabilidades en la era tecnológica. Crónica de la Asamblea General de la Pontificia Academia por la Vida

Nota: Con mucha alegría compartimos que el Magister y Abogado Leonardo Pucheta, miembro del Centro de , Persona y Familia, ha sido designado como “joven investigador” de la Pontificia Academia para la Vida. A continuación, compartimos su crónica de la Asamblea General de la Academia en la que participó.

 

Los días 5, 6 y 7 de octubre tuvo lugar la XXIII Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida (PAV) en la Ciudad del Vaticano, convocada bajo el título “Acompañar la vida: nuevas responsabilidades enla era tecnológica”  (“Accompanying Life: New responsabilities in the technological era”).

Participaron de la Asamblea los miembros honorarios, los ordinarios, los correspondientes y los recientemente designados “jóvenes investigadores”. Académicos, profesionales y población en general también pudieron participar en la etapa pública de la Asamblea, la que se desarrolló en un auténtico clima de reflexión, intercambio de experiencias y pluralidad.

Una de las novedades que se presentaron en la Asamblea fue la nueva composición de la Academia, en razón de la reciente reforma de su estatuto por parte del Papa Francisco. Actualmente la PAV cuenta con 4 miembros honorarios, 45 ordinarios, 87 correspondientes y 14 jóvenes investigadores de muy diversa procedencia y formación de base.

Procurando una apretada síntesis de una muy sustanciosa reunión, vale decir que la actividad tuvo tres grandes momentos. En primer lugar, el Santo Padre se acercó hasta el Aula Pablo VI, donde se desarrolló el taller, para dirigir unas palabras a los miembros de la Academia y para pronunciarse expresamente sobre la problemática abordada, la que guarda una estrecha relación con su ministerio, en especial a la luz de la Encíclica Laudato Sí. Luego, tuvo lugar el Workshop propiamente dicho, en el que miembros de la Academia tuvieron a su cargo la presentación de sus reflexiones durante las 4 sesiones que lo integraron. Finalmente, se pusieron en común los resultados del taller, se presentaron los proyectos en curso en el ámbito de la Academia y los objetivos a corto y mediano plazo.

La primera sesión, titulada “The experimental man. Reproduction, production, generation” fue moderada por Mons. Pegoraro (Canciller de la PAV) y por Pierangelo Sequeri (Miembro de la junta directiva de la PAV) y contó con la participación de los Dres. Adriano Pessina (Italia), Roberto Dell’Oro (EEUU) y la Dra. Graciela Moya (Argentina). La segunda sesión, dispuesta a tratar el tema de la parentalidad, la filiación y la coporeidad (“Parenthood, filiation, corporeality”) contó con presentaciones de las Dras. Helen Watt (Reino Unido), Chiara Giaccardi (Italia) y del Dr. Carter O. Snead (EEUU). Esa sesión fue moderada por Mons. Bochatey (Miembro Ordinario y de la Junta Directiva de la PAV) y por la Dra. López Barahona (Miembro Ordinario de la PAV). La tercera sesión, moderada por los Dres. John Keown y Rodrigo Guerra López (Miembros Ordinarios de la PAV), fue titulada “Between the myth of performance and the waste culture”, y se desarrolló en base a las presentaciones del Dr. Henk ten HAVE (EEUU), Mons. Alberto Bochatey (Argentina) y la Dra. Ana Borovecki (Croacia). La última sesión fue destinada a tratar los dilemas del fin de la vida y específicamente, los cuidados paliativos. En dicha mesa, moderada por la Dra. Thiel y el Dr. Sulmasy (Miembros de la PAV) presentaron sus reflexiones la Dra. Kathleen Foley (EEUU), el P. Tomi Thomas (India) y el Dr. Kostantinos Kornarakis (Grecia).

Por último, se conformaron mesas de trabajo, en principio por idioma, en la que todos los miembros de la Academia participaron tomando como punto de partida las presentaciones realizadas anteriormente. Los resultados de estas mesas de trabajo fueron puestos en común para el intercambio entre todos los miembros de la PAV al término del taller, explicitando los ejes temáticos y los enfoques propuestos para el desarrollo de las tareas de la Academia en lo sucesivo

 

Palabras del Papa Francisco

Del discurso de Francisco es posible deducir profundas pautas interpretativas y propuestas para afrontar la problemática sanitaria y bio-ética contemporánea de un modo consistente con el bien de la humanidad, en especial procurando la salvaguarda de los sujetos más vulnerables[1].

El discurso se ordenó en torno a 4 ejes: Primero, como punto de partida, la descripción de la cultura contemporánea, signada por un obsesivo énfasis en la “soberanía del hombre -como especie e individuo- con respecto a la realidad”. La cultura actual, que evidencia una tendencia individualista y materialista, “(…) no es inofensiva: dibuja un sujeto que se mira constantemente en el espejo, hasta que llega a ser incapaz de volver sus ojos a los demás y al mundo. La propagación de esta actitud tiene repercusiones gravísimas en todos los afectos y vínculos de la vida”.

Francisco sugiere una comparación entre el auténtico progreso científico, puesto al servicio de la humanidad y el materialismo tecnocrático que al turno que ofrece un estado de bienestar, genera –en cambio- mayor pobreza, conflicto, descarte y abandono, resentimiento y desesperación.

Luego, como segundo eje el Papa llama a “retomar la visión de Dios y del hombre sobre el mundo”, alejándose de una lectura materialista del Hombre y promoviendo una “unión de amor, personal y fecunda que marca el camino de la transmisión de la vida a través del matrimonio y de la familia”.

En este punto se evidencia una fuerte exhortación a los laicos y una propuesta superadora de visiones ideológicas y reduccionistas de la necesaria complementariedad entre el hombre y la mujer, pues afirma que “la alianza del hombre y de la mujer está llamada a tomar en sus manos la batuta de toda la sociedad. Esta es una invitación a la responsabilidad por el mundo, en la cultura y la política, en el trabajo y en la economía; y también en la Iglesia (…) No se trata simplemente de la igualdad de oportunidades o del reconocimiento recíproco. Se trata, principalmente, del acuerdo de los hombres y las mujeres sobre el sentido de la vida y sobre el camino de los pueblos”.

El tercer punto de su discurso encierra una invitación al compromiso y al trabajo mancomunado para la transformación de la cultura, para favorecer una “verdadera revolución cultural”. El cambio instado implica un nuevo ethos de los pueblos, lo que podrá construirse en “una cultura renovada de la identidad y la diferencia”.

El cuarto y último apartado partió del título de la Asamblea, por cuanto sostuvo el Santo Padre que el acompañamiento y cuidado de la vida exige una actitud compasiva y de ternura, en especial con los niños y los ancianos.

“Una sociedad en la que todo esto pueda solamente ser comprado y vendido, regulado burocráticamente y técnicamente predispuesto, es una sociedad que ya ha perdido el sentido de la vida”.

Francisco realiza un llamado a “intensificar el estudio y comparar los efectos de tal evolución de la sociedad en sentido tecnológico para articular una síntesis antropológica que esté a la altura de ese desafío epocal”.

Hacia el término de su alocución a los miembros de la Academia agregó que “Es este nuevo horizonte donde veo colocarse la misión de la renovada Academia Pontificia para la Vida. Entiendo que es difícil, pero también entusiasma. Estoy seguro de que no faltan hombres y mujeres de buena voluntad, así como académicos y estudiosos de orientación diferente en la religión y diferente visión antropológica y ética del mundo, que comparten la necesidad de aportar una sabiduría más auténtica de la vida a la atención de pueblos, en vista del bien común. Se puede y se debe establecer un diálogo abierto y fecundo con los muchos interesados en la búsqueda de razones válidas para la vida humana”.

 

Reflexión final

Por nuestra parte, interpelados profundamente por la propuesta realizada, procuraremos comprender acabadamente el signo de los tiempos, trabajar en el desarrollo de una mirada sólidamente fundada sobre la realidad biotecnológica actual y de un lenguaje apropiado y creativo para contribuir a una auténtica cultura del encuentro de un modo consistente con la defensa de los Derechos Humanos y la protección de la dignidad de la persona humana.

Informe de Leonardo Pucheta

 

[1] La breve reseña de las palabras del Papa Francisco propuesta en estas breves reflexiones resultará ciertamente incompleta, de modo que se acompaña a continuación un link al discurso completo, de modo que pueda aprovecharse la riqueza de su contenido. El discurso en castellano puede encontrarse en línea en https://es.zenit.org/articles/academia-por-la-vida-necesidad-de-una-cultura-renovada-de-la-identidad-y-la-diferencia/ [Último acceso el 16/10/2017).

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