El embrión como ser humano desde la óptica de la biología del desarrollo

Exposición de Jorge Benjamín Aquino en la reunión informativa del 10 de abril de 2018 sobre los proyectos de ley de legalización del aborto en debate ante las Comisiones de Legislación General, Legislación Penal, Acción Social y Salud Pública y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.

 

Resumen de la ponencia:

Algunos sostienen que el embrión es un conjunto de células y por eso muere poco tiempo después de que se lo separa de la mujer. O que como no sufre o no tiene autoconsciencia, entonces no es persona. Sin embargo, sus cromosomas tienen información genética diferente a los de sus progenitores. La biología comparada brinda también evidencias de que ese embrión es otro ser humano. El desarrollo embrionario de distintos vertebrados pasa por fases similares, como consecuencia de que tenía esas características en nuestro antecesor común. Sin embargo, en algunos casos, como en las aves, casi todo el proceso embrionario sucede en un huevo. En la zarigüeya (“comadreja”), la cría nace con un desarrollo embrionario temprano y el mismo sigue fuera del progenitor. Por lo tanto, el embrión no es parte de su cuerpo. Por otro lado, se dice que un embrión no es una persona porque carecería de individualidad, al poder dividirse hasta 14 días post-fertilización. Sin embargo, tiene unidad auto-organizada y las condiciones de un ser vivo, propias de un individuo. Por otro lado, hay gemelos monocigóticos en diversos mamíferos y otros animales adultos que al fragmentarse originan varios individuos: son excepciones a una definición limitada e imperfecta. Finalmente, es persona porque es concebido por personas. Se dan todas las condiciones: es sustancia individual de la especie humana. No es razonable pensar que sólo por tener capacidad actual de realizar actos humanos (que manifieste tener libertad para actuar) uno pueda ser considerado como persona. Entonces podríamos matar a un niño sin uso de razón (hasta los 5 o 6 años de edad). O si tiene un retraso de desarrollo mental o autismo quizá en cualquier momento de su vida. No es posible que un mismo individuo humano no sea persona. Legislemos en positivo para mejorar la sociedad.

Desarrollo:

Honorables Señores Diputados de la Nación:

Me siento honrado de poder dirigirme a quienes buscan tutelar el bien común de todos los argentinos. Mi nombre es Jorge Benjamín Aquino. Soy Licenciado en Ciencias Biológicas, por la Universidad Nacional de Mar del Plata, y Doctor en Medicina, por el Instituto Karolinska de Suecia (centro académico conocido por ser varios de sus investigadores quienes eligen cada año al Premio Nobel). Soy Investigador Independiente del CONICET y dirijo el Laboratorio de Biología del Desarrollo y Medicina Regenerativa del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional, de doble dependencia CONICET-Universidad Austral. Tengo más de 30 publicaciones en revistas internacionales y con referato sobre diversas temáticas incluyendo investigaciones con células madre, neurociencias y regeneración hepática y de la médula espinal. Siempre me interesó conocer los distintos aspectos acerca del origen de la vida humana e investigar los mecanismos de las enfermedades para cuidar y mejorar la salud del hombre. Cultivo una afición a los avances de la biología del desarrollo que es la otra manera de entender la biología, complementaria a la de la biología evolutiva.

La biología nos dice que luego de la unión del espermatozoide con el óvulo se origina una nueva vida. Esa vida es humana, ya que sus padres son también seres humanos, y porque lo que se origina tras un período de desarrollo es un hombre. También porque sus cromosomas, que son diferentes en su información genética a los de sus padres, son también humanos, y son de un embrión (con sus telómeros más largos). Además es el primer momento en que en un individuo humano se encuentra presente la dotación de cromosomas y la misma información genética que va a caracterizar a cada célula de ese mismo individuo a medida que crece. Por lo tanto ese ser pertenece a la especie humana y es diferente de sus padres.

En la presente ponencia me propongo analizar algunos conceptos de la biología del desarrollo que nos ayudarán a sacar conclusiones acerca de si un embrión humano es, desde el primer momento de su existencia, parte del cuerpo de una mujer o un ser distinto de ella que necesita de sus cuidados y nutrición para sobrevivir. También aportaré razones que nos permitan concluir que el embrión humano es desde el inicio de su vida una persona.

Escribió Charles Darwin en El origen de las especies: “De dos o más grupos de animales, aunque difieran mucho entre sí por su conformación y costumbres en estado adulto, si pasan por fases embrionarias muy semejantes, podemos estar seguros de que todos ellos descienden de una misma forma madre y, por consiguiente, de que tienen estrecho parentesco. Así, pues, la comunidad de estructura embrionaria revela la comunidad de origen; [...] La embriología aumenta mucho en interés cuando consideramos al embrión como un retrato, más o menos borroso, del progenitor de todos los miembros de una misma gran clase” (http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-origen-de-las-especies-por-medio-de-la-seleccion-natural--0/html/ff008272-82b1-11df-acc7-002185ce6064_15.html).

En otras palabras lo que nos dice el padre de la teoría evolutiva es que como los vertebrados tienen un antecesor común, su desarrollo embrionario es muy similar. Esto es así porque ese antecesor, del que derivamos los vertebrados, tenía también ese patrón de desarrollo embrionario. Este principio está ampliamente extendido. A modo de ejemplo, existe un comercial de Mercedes Benz que compara el desarrollo del embrión humano con el de una gallina (https://www.youtube.com/watch?v=LCsbNWuLmGA). Sabemos que en el caso de la gallina, al que refiere el video recién sugerido, este animal pone el huevo, que es por lo tanto algo distinto del animal que lo engendró. Ese huevo contiene un embrión muy temprano que completa su desarrollo fuera de su cuerpo.

Por lo tanto, podemos concluir que en el seno de una mujer se desarrolla un individuo diferente de la misma, quien no es uno de sus órganos o parte de su cuerpo. Algo similar ocurre en los marsupiales (mamíferos no placentarios), como nuestra zarigüeya, mal llamada comadreja. Las crías de los marsupiales nacen sin pelo, son ciegas, poseen extremidades rudimentarias y presentan características de un embrión o feto temprano. Luego de nacer se mueven hasta la bolsa o marsupio de la hembra. Una vez allí, se siguen desarrollando durante uno o varios meses según la especie. Está claro que desde el comienzo de su vida el nuevo individuo de la especie es distinto del que lo origina.

Volviendo ahora a los seres humanos, es evidente que la célula huevo o cigoto es un individuo distinto de sus progenitores. También que es una nueva vida perteneciente a la especie humana y un nuevo ser humano. Además, y como para nuestra Constitución Nacional persona es todo ser humano (Convención Americana sobre Derechos Humanos, artículo 1,2; con jerarquía constitucional), es una nueva persona humana.

Dejando en parte el plano biológico aunque ayudado por datos aportados por la biología del desarrollo, es relevante que sigamos preguntándonos, pese a que haya sido consagrado ese principio con rango constitucional, ¿es persona un embrión? La respuesta es afirmativa. Un embrión humano es un ser humano o persona en estado inicial de desarrollo. No es un ser humano o persona en potencia; sólo está en potencia de ser un feto, un bebe, un adolescente y un adulto. A medida que se vaya desarrollando irá pasando por las distintas fases recién mencionadas si la naturaleza sigue su curso. La definición universalmente aceptada de persona es la de un sujeto o sustancia individual con naturaleza racional (capaz de pensar y dotada de autoconsciencia, dotada de libertad de actuar). Según el ejemplo visto más arriba, todo embrión es un individuo (unidad auto-organizada con la capacidad de nacer, desarrollarse, reproducirse y morir) perteneciente a la especie humana, distinto de sus progenitores. Hay quienes afirman que el embrión no puede ser un individuo porque un individuo no tendría la capacidad de fragmentarse o ser dividido externamente y como consecuencia originar varios individuos: en el embrión humano esto puede darse hasta los 14 días después de la fecundación, originando gemelos monocigóticos. En ese sentido tampoco podría ser individuo ningún embrión de mamífero ya que también ellos pueden generar gemelos monocigóticos, y a partir de cualquier mamífero es posible hoy originar muchos individuos mediante técnicas de clonación. Un fenómeno similar sucede en formas adultas de la lombriz acuática, la planaria y otras especies animales. Sin embargo, lo fundamental en un individuo es su entidad como unidad viva auto-organizada, y debe ser considerada como una excepción su capacidad de originar varios individuos al fragmentarse. Tampoco hay dificultad en que dos embriones se fusionen nuevamente originando uno sólo a partir de dos: este es un fenómeno raro, pero finalmente resultará de ello un solo individuo. Podría tenerse como un caso inverso al de la fragmentación. Podemos entonces concluir que no existen obstáculos razonables que impidan negar a los embriones su condición de individuos.

Por otro lado, alguien podría argumentar que el embrión o el feto no tienen naturaleza racional porque no pueden sufrir (hasta aproximadamente las 20 semanas de edad; me refiero sólo a una cierta percepción nerviosa), ni pensar, ni tienen consciencia de sí mismos. Sin embargo, tanto el embrión como el feto pertenecen a la especie humana y es propio de esa especie tener naturaleza racional. Tanto el embrión como el feto no pueden realizar actos humanos (los que requieren del ejercicio de la libertad) porque no están suficientemente desarrollados pero eso no significa que no sean seres humanos y, por lo tanto, personas humanas. De hecho, el uso de razón necesario para el discernimiento recién se va adquiriendo hacia los 5 o 6 años de edad y la maduración de los centros superiores del cerebro tienen lugar después de los 30 años.[i] Si fuéramos consecuentes con la idea, que sostienen algunos, de que el ser humano comienza a ser persona cuando está completamente desarrollado deberíamos poder matar sin dificultad a neonatos y a niños (al menos hasta que tengan uso de razón), o a enfermos con capacidad mental limitada en cualquier momento de su vida. La conclusión es que no es posible que un individuo de naturaleza racional sea persona a partir de determinado momento: o se es persona siempre o debemos negar al hombre esa condición.

Algunos sostienen que la adquisición de la condición de persona es algo gradual. Sin embargo, ¿cómo es posible que un individuo vaya siendo cada vez más persona con el tiempo? Ahora soy un poco más persona que lo que era antes… No, lo que uno puede es ir adquiriendo capacidades típicas de una persona que no se manifestaban antes debido a que ese individuo no estaba suficientemente desarrollado. Otros pocos autores han propuesto que una vida humana comienza a ser persona cuando el cerebro empieza a funcionar: el proceso de maduración de ese órgano y su ganancia de funcionalidad sucede en gran medida entre las 12 y las 22 semanas post-fertilización. Pero, como mencioné anteriormente, la maduración final del cerebro culmina hacia la tercera década de edad. No es lógico determinar arbitrariamente como inicio del ser personal el período en que se conectan algunos de los circuitos neuronales principales, ya que sabemos que la conectividad de todas las redes neuronales cerebrales se termina de conformar durante la adolescencia.[ii] Finalmente, hay quienes sostienen que el hito que marca el comienzo de la identidad personal del hombre es su independencia para respirar por sus propios medios y su capacidad de sobrevivir por sus propios medios. Sin embargo, tanto la actividad cerebral mínima como la respiración son capacidades de numerosas especies de animales y no algo específico del hombre. Parece poco pertinente dotar a la respiración de la función más fundamental en el comienzo de un ser personal. Además los pulmones ya se han venido desarrollando desde mucho tiempo antes y están metabólica y fisiológicamente activos durante la vida fetal, aunque cumpliendo otras funciones.[iii] Por otra parte nadie duda de que el embrión y feto tienen mecanismos de intercambio de oxígeno, de lo contrario morirían. Finalmente, en la fase final del embarazo uno puede inducir farmacológicamente la maduración de los pulmones y dar capacidad al feto de sobrevivir por sus propios medios. Parece poco razonable pensar que con una droga uno pueda ser capaz de dar a un individuo humano la capacidad de transformarse en persona.

Por todo lo dicho antes, podemos concluir que desde el primer momento de su existencia el embrión es un ser humano y una persona: un niño por nacer. Quienes no lo consideren así puede que lo hagan como una estrategia, más o menos consciente, para evitar enfrentarse con la realidad de que el embrión es una persona. Algunos incluso lo hagan para quitar valor a la vida de un ser humano que no siente dolor (feto menor a 20 semanas) y que nunca se enterará de que pudo haber nacido y compartido su vida con otros seres humanos como él. No es la primera vez en la historia en que seres humanos con poder, incluso el poder de la mayoría, quitaron la calidad de personas a otras, dejándolas así inermes. A todos nos cuesta enfrentarnos con la verdad de las cosas, pero sólo cuando elegimos hacer lo que es justo, como por ejemplo respetar toda vida humana, nos beneficiamos y crecemos como seres humanos. Esa es la verdadera libertad.

Recuerdo cuando en el colegio secundario nos enseñaban que el derecho propio termina donde comienza el derecho del otro. Más aún cuando ese derecho ajeno se trata del derecho a vivir. Pero no sólo estamos lejos de ello, sino que los atentados contra la vida se cometen a decenas de millares y varios de nosotros nos quedamos mirando hacia otro lado o los aprobamos como una conquista de la libertad. El dilema al que se nos propone enfrentarnos es entre cuidar a la mujer o cuidar a la vida concebida en ella. Debemos cuidar ambas vidas. Está en juego cómo nos definimos como sociedad. Si elegimos sacarnos el problema de encima, porque eliminamos a una de esas vidas humanas, o defender a ambas con políticas sociales adecuadas. Hasta ahora no ha habido sociedades que promuevan alternativas serias e inteligentes que defiendan toda vida. Las mismas deberán incluir una atención especial a la situación de las mujeres desprotegidas o que se sienten forzadas a abortar. También se deberán mejorar las políticas de adopción para proteger la vida de esos niños. Políticas educativas que eviten embarazos no deseados, incluyendo desde la educación sexual hasta la educación en la libertad y en la responsabilidad. Hay otras maneras de reducir el número de abortos que no sea legalizando esas muertes.

Por lo tanto, he empezado con la biología para comprender que el ser concebido es un ser humano vivo distinto de sus progenitores. Con esa base biológica y ayudado por nuevos argumentos tomados de la biología del desarrollo, he dado razones que permiten concluir que todo ser humano vivo es persona y de allí finalmente he pasado a proponer políticas sociales que defiendan la dignidad de la vida de las mujeres y de los niños. Miremos al futuro con esperanza. Repito, legislemos en positivo para mejorar la sociedad. Muchos afirman que es necesario el aborto legal para evitar muertes maternas ya que el aborto existe y no dejará de existir. Propongo que en vez de aprobar una solución falsa que destruye a la sociedad tengamos la valentía de legislar a favor de la vida digna de las mujeres y de los niños por nacer.

Jorge Benjamín Aquino: Investigador Independiente del CONICET, Director del Laboratorio de Biología del Desarrollo y Medicina Regenerativa, IIMT CONICET-Universidad Austral, Profesor Asociado, Universidad Austral

[i] https://www.physiology.org/doi/abs/10.1152/physrev.2001.81.2.871#

[ii] Tau GZ, Peterson BS. Normal development of brain circuits. Neuropsychopharmacology. 2010 Jan;35(1):147-68. doi: 10.1038/npp.2009.115.

[iii] https://scp.com.co/precop-old/precop_files/modulo_5_vin_1/5-15_respiracion_y_circulacion_fetal.pdf