Controversia en Inglaterra por un nuevo mecanismo de recopilación de datos de salud

El pasado mes de junio de 2021 el sitio web “The Guardian” dio a conocer los problemas existentes en Inglaterra a partir de la implementación de un nuevo sistema de recopilación de datos médicos realizada por el Instituto Nacional de Salud (NHS)[1]. El artículo expone las dificultades que la captura de datos ha ocasionado en el sistema sanitario, sobre todo en cuanto a la falta de información suministrada a los fines de obtener el consentimiento informado para la toma de datos y la ausencia de mecanismos que garanticen la confidencialidad, mientras que a su vez reúne las opiniones de destacados profesionales del ámbito de la salud e informática.

El 19 de julio de 2021 NHS anunció la postergación de la entrada en vigencia de la medida (que inicialmente estaba prevista para septiembre).[2] En el mismo sentido, el 23 de julio de 2021, NHS difundió distintas medidas para mejorar la transparencia sobre cómo se utilizan los datos de los pacientes[3]. Según se informa, los datos estarán anonimizados y disponibles únicamente para investigadores previamente aprobados. Así, el 22 de agosto de 2021 otro artículo en “The Guardian” informa que más de un millón de pacientes expresaron su intención de no ser incluidos (opt out) en este nuevo sistema.[4]

La iniciativa permitía a las personas decidir compartir sus datos de salud a través en una base de datos informáticos cuyo acceso está reconocido a terceros académicos y comerciantes con fines de investigación y planificación. La opción al nuevo sistema debe realizarse dentro del plazo impuesto por el NHS aceptando un formulario vía web.

Refiere el artículo de junio que el sitio web del gobierno, en este sentido, no resultaba claro por varias razones. En primer lugar, porque al no especificar el alcance de optar por el nuevo sistema de recolección de datos y permitir que el formulario sea aceptado en forma particular, es decir, sin la necesaria explicación previa del médico de cabecera, conllevaría el riesgo de que la persona no posea la suficiente información para brindar un verdadero consentimiento informado. Luego, porque no brindaría garantía suficiente de resguardo de la identidad de la persona (debido a la facilidad técnica con que se puede individualizarla cuando la información se encuentre almacenada en medios informáticos) ni del sistema de protección de datos contra intromisiones de terceros. Tampoco definiría si lo que se comparte son los datos personales de la salud o sólo la posibilidad de acceso, la diferencia radica en que si lo que se comparte son los datos no habría forma de controlar su uso cuando se encuentran en poder de terceros, mientras que, si lo que se comparte es solo su acceso, su titular mantendría cierto control. Y finalmente, porque carecería de un organismo independiente responsable ante los titulares de datos y los profesionales de salud.

La nota reflejaba también la preocupación de diversos sectores de la sociedad. Entre ellos, de la Asociación de Médicos del Reino Unido (DAUK) que advirtió que la ausencia de información relativa a por ejemplo, cómo se utilizarán los datos recolectados, quienes serán las personas beneficiadas, y de las implicancias que puedan tener para las personas que aporta sus datos, podría ocasionar una erosión en la relación médico paciente por temor a que la información suministrada sea difundida.

Entendemos que, si bien la posibilidad de compartir los datos de salud es una herramienta útil para avanzar en las investigaciones destinadas a la prevención y tratamiento de enfermedades, el carácter sensible que poseen los datos de salud -especialmente por la singularidad de la información que revelan nuestro genoma- determina la necesidad de establecer en toda actividad relacionada con datos de salud, específicos recaudos éticos y jurídicos[5]. Entre ellos, el deber de brindar información suficiente y comprensible acerca de la naturaleza de los datos, sus mecanismos de recolección, guarda, usos posibles, y la exigencia de proteger la confidencialidad, se tornan presupuestos imprescindibles para resguardar los derechos de las personas titulares, reconocer su dignidad personal, amparar su intimidad y constituir -en fin-  base sólida para el devenir de la relación médico paciente.


[1] Disponible en: https://www.theguardian.com/society/2021/jun/06/the-nhs-data-grab-why-we-should-be-concerned-about-plans-for-gps-records

[2] https://digital.nhs.uk/news-and-events/latest-news/new-plans-to-increase-protection-and-strengthen-security-for-gp-data-collection-programme

[3] https://digital.nhs.uk/news-and-events/latest-news/nhs-digital-launches-data-uses-register-to-improve-transparency. Fuente: https://digital.nhs.uk/news-and-events/latest-news/new-plans-to-increase-protection-and-strengthen-security-for-gp-data-collection-programme

[4] https://www.theguardian.com/society/2021/aug/22/nhs-data-grab-on-hold-as-millions-opt-out. La

[5] Resulta oportuno señalar la importancia que poseen los principios reconocidos en la Declaración Universal sobre Genoma Humano y Derechos Humanos (1997) y en la Declaración Internacional de Datos Genéticos Humanos (2003), ambos instrumentos aprobados por la UNESCO, como guía de las legislaciones para el fomento de la investigación y respecto de la dignidad humana.