El viaje apostólico a Francia que realizó León XIV entre el 25 al 28 de septiembre de 2026 bajo el lema “Para que el mundo tenga vida” ofrece la posibilidad de identificar algunas de las enseñanzas que el Papa quiere acentuar en su pontificado en relación a los temas de bioética, en especial en tiempos de tecnocracia e inteligencia artificial.
El contexto
El análisis de las enseñanzas del Papa requiere reconocer que Francia, con su rica historia cristiana entrelazada con períodos de fuerte laicismo, ha sido en el último tiempo escenario de fuertes avances de la cultura de la muerte, sobre todo por haber incorporado a la Constitución la libertad de abortar en 2024 y haber legalizado la eutanasia en 2026.
Por su parte, el viaje también se enmarca en las enseñanzas que ofrece la primera encíclica del Papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial del 15 de mayo de 2026[1]. Allí denuncia el riesgo de una tecnocracia que transforma a la persona en mero dato y llama a custodiar lo humano. Así, los discursos y los gestos que tuvo en este viaje a Francia permiten ver una línea coherente que va perfilando cómo aborda los temas de bioética el Sumo Pontífice.
La denuncia de la muerte programada
El día en que arribó a Francia, en el encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Papa se refirió a la tentación “de esperar que la ciencia nos brinde una solución y un consuelo para todos nuestros sufrimientos”[2] y afirmó que “cuando la ciencia y la tecnología no están guiadas por la conciencia, pueden proponer soluciones inmediatas que parecerían responder a los deseos y sufrimientos de los hombres y mujeres, pero que, en realidad, consiguen desviarlos gravemente del bien al que aspiran profundamente. A veces constato con preocupación ciertas derivas de las sociedades actuales que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas lucrativas que favorezcan las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada”[3].
El tema de la “muerte programada” volvió a aparecer en el encuentro con los enfermos y acompañantes del Accueil Notre-Dame, en Lourdes, el 27 de septiembre[4]. Aquí encontramos un mayor desarrollo del tema.
Ante todo, el Papa comienza denunciando “una época en la que algunas sociedades tienden a apartar la mirada o a cerrar los ojos frente a la dignidad de la vida humana” y por eso “urge ante todo cultivar, en nosotros y en los demás, una mirada contemplativa […]. Es la mirada de quien ve la vida en su profundidad, percibiendo sus dimensiones de gratuidad, belleza, invitación a la libertad y a la responsabilidad”.
Luego se dirigió en forma personal a los enfermos y rechazó explícitamente la ley de eutanasia: “Sé que, para algunos de ustedes, que sufren a causa de patologías particulares y de dolores a veces terribles, el horizonte puede parecer oscuro, incierto, sin salida. Pero ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad. Por el contrario, precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión. Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral”.
Inmediatamente después, el mensaje se centró en los profesionales de la salud: “Aquí en Lourdes, ciudad de los enfermos y de la esperanza, invito a toda la comunidad de los agentes sanitarios a recordar el significado profundo de su vocación: hacerse cargo de una persona que sufre, y no eliminarla. Sí, queridos amigos, ¡sean servidores apasionados de la vida!”.
En este punto, encontramos una profundización del rechazo de la idea de “muerte programada”, aplicable tanto al aborto como a la eutanasia: “¡Ninguno tiene el derecho, nunca, «basándose en algoritmos de laboratorio, de decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!”.
Es significativo que este pasaje sea una cita textual del discurso que el Papa había dado en junio de 2022 a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune. Aunque no lo nombre, allí está la referencia a Lejeune, reconocido médico francés y descubridor de la Trisomía 21 (Síndrome de Down), un incansable luchador en contra del aborto sistemático de personas con discapacidad, primer presidente de la Pontificia Academia por la Vida.
El discurso en Lourdes no se limitó a denunciar la muerte programada, sino que exhortó “por un lado, a seguir realizando constantemente estructuras de cuidado paliativo y de investigación; por otro, a acompañar con ternura a los enfermos, como sucede aquí en Lourdes, donde médicos, enfermeros, camilleros, capellanes, equipos de pastoral de la salud y tantos otros ejercitan su vocación al servicio de la dignidad de la persona humana, para que el mundo tenga vida. Cuidando de los cuerpos, ustedes cuidan también de las almas. A ustedes, queridos miembros de las asociaciones hospitalarias, pero también a ustedes, agentes sanitarios, que se dedican al servicio de sus hermanos y hermanas, deseo expresarles toda mi gratitud”[5].
Finalmente, dirigiéndose a los queridos hermanos y hermanas enfermos les dijo: “ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia. Acompaño con la oración las pruebas que están atravesando. Mi pensamiento se dirige a todos los que no pueden estar aquí y que, desde sus casas o desde las habitaciones de los hospitales, están unidos a nuestro encuentro. Les encomiendo a todos al amor maternal de la Madre del Señor, pidiéndole que les alcance los consuelos de su Hijo Jesús. ¡Que Dios los bendiga y los proteja!”
Un discurso acompañado por gestos
Pero el mensaje en favor de la custodia de la persona humana no se limitó a los discursos, sino que también fue acompañado por gestos. Destaco dos. El primero lo cuenta Inés San Martín en una reciente columna periodística y consiste en que “seis chicos con síndrome de Down participaron como monaguillos en la misa de París, un gesto que —en momentos en que buena parte de los diagnósticos prenatales de esa condición terminan en aborto”[6]. El segundo es la significativa visita y encuentro con los enfermos en el Santuario de Lourdes,
La crítica a la “muerte programada”
La idea de criticar la “muerte programada” es ciertamente una novedad en el Magisterio Pontificio. En efecto, al referirse a las amenazas a la vida en sus inicios o en su fin, no encontramos con anterioridad esa expresión en los Papas anteriores.
Denunciar la oferta de una muerte programada es un argumento potente. Se alinea con la crítica al paradigma tecnocrático que encontramos en “Magnifica Humanitas” caracterizado por una técnica que “termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse, reduciendo la creación a un objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz” (n. 92). Así, la crítica a la eutanasia y al aborto no se ubica sólo en la cuestión del derecho a la vida (como realiza León XIV en el n. 55 de MH), o de la injusticia hacia los más vulnerables, sino también en la prédica por custodiar a la persona humana en tiempos de algoritmos y deshumanización.
La idea de “muerte programada”, además, engloba la crítica tanto al aborto como a la eutanasia, develando así el trasfondo que está en juego cuando reducimos a la persona a mero material biológico disponible: “si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía; si, por el contrario, la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad” (MH, n. 180).
Es programada la muerte del por nacer, cuando luego de un diagnóstico prenatal se decide abortarlo porque ese estudio devuelve un resultado que se considera adverso y que en realidad discrimina a los más vulnerables por su condición genética o de salud. Es programada la muerte en la eutanasia y el suicidio asistido, dado que en lugar de cuidar y acompañar hasta el final, bajo un prisma de falsa compasión se decide dar una inyección letal al paciente.
Esta crítica no se queda en el plano cultural, sino que también se refiere explícitamente al campo jurídico y, más específicamente, al legislativo. Ello es particularmente significativo en tiempos en que se debaten en distintos países leyes de eutanasia. El Papa mismo, en la conferencia de prensa con los periodistas en el vuelo de regreso a Roma, se refirió al tema y reafirmó “La defensa de la vida, como todos saben, es algo que la Iglesia enseña y en lo que cree profundamente. Así pues, el tema era evidente, sabiendo, que en Francia ha sido aprobada recientemente la ley [de eutanasia]; también en otros países de Europa, así como en otras partes del mundo se está debatiendo ampliamente sobre las cuestiones relacionadas con el final de la vida. Pero estar en un lugar como Lourdes, donde la gente está en busca de algo mucho más profundo y donde comprende que sus vidas, incluso en medio de la enfermedad, la discapacidad o el dolor de diversa índole, tienen sentido. La Iglesia, gracias al propio Jesús, quiere estar cercana a esas personas y reafirmar los valores que, en mi opinión, la vida misma encierra para todos nosotros”[7].
Proyecciones futuras
En el contexto francés, las palabras del Papa León adquieren un valor profético por su firme defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Por supuesto, el mensaje del Papa no se reduce a los temas de bioética y su misión es “predicar el Evangelio”[8]. Aquí me he limitado a presentar algunas de las novedades que pueden encontrarse a partir de este viaje en lo que concierne al valor de la vida en relación con las instituciones jurídicas y políticas. Estas enseñanzas son estimulantes y ofrecen cauces para la profundización en distintos niveles, incluyendo el jurídico para intervenir con fuerza renovada en los debates legislativos y culturales y presentar razones para rechazar las leyes de aborto y eutanasia y proponer caminos para acompañar y cuidar a toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural.
Informe de Jorge Nicolás Lafferriereee
[1] León XIV, Carta Encíclica “Magnifica Humanitas” sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, 15 de mayo de 2026, disponible en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html
[2] León XVI, “Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático”, Palacio del Elíseo (París), 25 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2026/9/25/francia-autorita.html
[3] León XVI, “Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático”, Palacio del Elíseo (París), 25 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2026/9/25/francia-autorita.html
[4] León XIV, “Encuentro con los enfermos y acompañantes del Accueil Notre-Dame”, Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, 27 de septiembre de 2026, https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2026/9/27/francia-accueil-notredame.html
[5] León XIV, “Encuentro con los enfermos y acompañantes del Accueil Notre-Dame”, Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, 27 de septiembre de 2026, https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2026/9/27/francia-accueil-notredame.html
[6] San Martín, Inés, “Las fotos que importan de una visita papal”, Infobae, 3-10-2026, disponible en: https://www.infobae.com/opinion/2026/10/03/las-fotos-que-importan-de-una-visita-papal/
[7] León XIV, “Conferencia de prensa del Santo Padre durante el vuelo de regreso Metz-Roma”, 28 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/september/documents/20260928-francia-volo-ritorno.html
[8] León XIV, “Conferencia de prensa del Santo Padre durante el vuelo de regreso Metz-Roma”, 28 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/september/documents/20260928-francia-volo-ritorno.html