Comentario al mensaje del Papa León XIV a diplomáticos
En el discurso pronunciado por el Papa León XIV a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede el 9 de enero de 2026, en ocasión de presentar felicitaciones de año nuevo, el Santo Padre compartió una mirada del presente momento histórico a nivel global.
Trayendo a colación la obra de San Agustín y dejando a salvo diferencias contextuales entre el escenario que lo motivó a escribir “La ciudad de Dios” y nuestro presente, destaca la preocupación internacional por la debilidad del multilateralismo ante la avanzada de conflictos de tipo militar y su impacto en diferentes aspectos de la vida de la persona humana.
En el recorrido argumental propuesto el instrumento aborda tópicos de relevancia para la Bioética: la objeción de conciencia, la familia, el aborto, la maternidad subrogada, la eutanasia, los cuidados paliativos, las adicciones y los derechos humanos.
Libertad de conciencia
El Pontífice señala que, especialmente en Occidente, se identifican manifestaciones de reducción de la libertad de expresión asociados al avance de “(…) un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan”[1].
En este marco, se restringen derechos humanos fundamentales como el de libertad de conciencia. A pesar de darse en contextos democráticos y basados presuntamente en los derechos humanos, destaca expresiones de limitación de la objeción de conciencia ante prácticas como las abortivas o las eutanásicas, desatendiendo principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en la vida de los agentes sanitarios.
Familia
En el contexto descripto, además, refiere a tendencias que evidencian el debilitamiento del tejido social, tornando particularmente frágil a los vínculos de familia. La subestimación del papel social fundamental de la familia, a partir del menosprecio de sus objetivos y dinámicas particulares, a su vez, redunda en un dramático descenso de la natalidad. En ese mismo sentido, la vida es desestimada como don que se desarrolla dentro de una relación comprometida basada en la entrega mutua y el servicio.
Aborto
El documento vuelve a expresar un categórico rechazo a “cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo”, así como la preocupación por la existencia de consignas concretas de financiación internacional para el pretenso “derecho al aborto seguro”. En ese sentid, sugiere la re-asignación de recursos públicos, destinándolos a apoyar a madres y las familias en vez de a la supresión de la vida.
Maternidad subrogada
En línea con lo anterior, se pronuncia contrario a la práctica de la subrogación de vientres, asociado a un “servicio negociable” que viola la dignidad del niño, reducido a un producto de mercado, y de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso gestacional.
Situaciones de vulnerabilidad
Se señalan supuestos de especial vulnerabilidad que también exigen la atención de la comunidad internacional. Refiere, por ejemplo, a personas con consumos problemáticos, para los que insta a la implementación de políticas de recuperación y mayores inversiones en la promoción humana, la educación y la creación de oportunidades de trabajo.
Eutanasia
En el mensaje se dedica unas palabras a la protección de la vida hacia el final de la experiencia vital humana. Invita a la explicitación del sentido de la vida de personas mayores y solas, así como a promover políticas como los cuidados paliativos, expresión de “auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia”.
La crítica a la eutanasia, así como al suicidio asistido, al aborto y a la maternidad subrogada, supone una clara reafirmación de la posición de la Santa Sede respecto del derecho a la vida, fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano.
Derechos humanos
En el contexto descripto, León XIV afirma que asistimos a un “cortocircuito” de los derechos humanos.
“El derecho a la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida están siendo restringidos en nombre de otros pretendidos nuevos derechos, con el resultado de que el propio marco de los derechos humanos está perdiendo su vitalidad y dejando espacio para la fuerza y la opresión. Esto ocurre cuando cada derecho se vuelve autorreferencial y, especialmente, cuando se desconecta de la realidad, la naturaleza y la verdad”.
El reconocimiento de la fragilidad de las relaciones internacionales y el multilateralismo es vinculado al debilitamiento del lenguaje, cuya ambigüedad y radical subjetividad abonan las expresiones de imposición y violencia descriptos.
Para la configuración de espacios eficientes de construcción de consensos en la comunidad internacional y en cada país en el plano local, se realiza una reivindicación del lenguaje como expresión de verdades objetivas.
La primacía de intereses militares y estratégicos y el contexto cultural brevemente aludido, atentan contra el principio de la inviolabilidad de la dignidad humana, el valor de la vida y con la defensa de la dignidad inalienable de cada persona.
Ciertamente, los límites de los consensos desprovistos de un fundamento trascendente, vehiculizados por un lenguaje desanclado de la verdad, han demostrado su ineficacia para lograr los cometidos del derecho internacional.
Por nuestra parte, creemos que el llamado a la restauración de mecanismos de construcción de consensos -especialmente en el ámbito internacional- concomitante con la búsqueda de la verdad, nos interpela como consigna en el ámbito de la Bioética y los derechos humanos en particular.
Informe de Leonardo Pucheta
[1] León XIV. Discurso del Santo Padre León XIV a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede para la presentación de las felicitaciones de año nuevo. Aula de las Bendiciones, Viernes, 9 de enero de 2026. Disponible en línea en: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/january/documents/20260109-corpo-diplomatico.html [Último acceso el 9/1/2025].