
Así, las estadísticas correspondientes al 2009 muestran que un total de 127 abortos fueron hechos en niños concebidos por técnicas de fecundación artificial y que de ellos, 31 correspondieron a síndrome de Down. La segunda causa fueron las anomalías fetales (19 casos) y luego el Síndrome de Edward (15 casos).
La información revela la aparición de una tendencia eugenésica en la utilización de la fecundación artificial, que junto con las objeciones de fondo que merece, se convierte en un mecanismo de selección del hijo y constituye una nueva forma de discriminación hacia las personas con discapacidad, en este caso en su derecho fundamental a la vida.